Me reencontré con Pedro Salinas muchos años más tarde: en el 2.010, un año importante en mi vida. De nuevo "La voz a tí debida" en una edición de coleccionista de Alianza Editorial. Fue un encuentro pausado, un poema cada noche
La voz a ti debida (III)
Sí, por detrás de las gentes
te busco.
No en tu nombre, si lo dicen,
no en tu imagen, si la pintan.
Detrás, detrás, más allá.
Por detrás de ti te busco.
No en tu espejo, no en tu letra,
ni en tu alma.
Detrás, más allá.
También detrás, más atrás
de mí te busco. No eres
lo que yo siento de ti.
No eres
lo que me está palpitando
con sangre mía en las venas,
sin ser yo.
Detrás, más allá te busco.
Por encontrarte, dejar
de vivir en ti, y en mí,
y en los otros.
Vivir ya detrás de todo,
al otro lado de todo
-por encontrarte-,
como si fuese morir.
Encontré una desesperanza que no reconocí a los 16 años, encontré un ansía de alcanzar fuera lo que no estaba dentro. Reconocí esa forma de sentir que pone énfasis en lo inalcanzable, en lo impreciso, en lo borroso. Fue una sorpresa volver a leerlo 44 años más tarde.
Los cielos son iguales.
Azules, grises, negros,
se repiten encima
del naranjo o la piedra:
nos acerca mirarlos.
Las estrellas suprimen,
de lejanas que son,
las distancias del mundo.
Si queremos juntarnos,
nunca mires delante:
todo lleno de abismos,
de fechas y de leguas.
Déjate bien flotar
sobre el mar o la hierba,
inmóvil, cara al cielo.
Te sentirás hundir
despacio, hacia lo alto,
en la vida del aire.
Y nos encontraremos
sobre las diferencias
invencibles, arenas,
rocas, años, ya solos,
nadadores celestes,
náufragos de los cielos.
Pedro Salinas, Versos 1266 a 1289 (de La voz a ti debida)
Y en ese libro distinto al que por primera vez lei. Aquel "La voz a ti debida" de la Biblioteca
Nacional de Madrid, aparecieron poemas nuevos, como este, que auguraba que nos encontrariamos sobre las diferencias, auguraba un naufragio en los cielos y por fortuna un nadador celeste que lograría arribar con vida a la otra orilla, a aquella en que aparecen las pequeñas cosas y al sentir el dolor sonreimos, porque eso significa que llegamos vivos.
Encontré a un Salinas que guardo entre aquellos poetas que sin saberlo yo me formaron.
No quiero que te vayas, Dolor, última forma De amar, me estoy sintiendo Vivir cuando me dueles
No en ti, ni aquí, más lejos; En la tierra, en el año De donde vienes tú, En el amor con ella Y todo lo que fue. En esa realidad Hundida que se niega A sí misma y se empeña En que nunca ha existido, Que sólo fue un pretexto Mío para vivir.
Si tú, dolor, no me quedaras Dolor irrefutable Yo me creería; Pero me quedas tú. Tu verdad me asegura Que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta, Tú me serás, dolor, La prueba, a lo lejos, De que existió, que existe, De que me quiso, sí, De que aún la estoy queriendo.
Pedro Salinas fue, es, mi preferido de los poetas castellanos de la Generación del 27, me acercó desde una perspectiva no becqueriana a la poesía de amor.
¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
«¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: «No te vayas».
Volviendo a mi escrito de abril 1.967 allí decía:
" Pedro Salinas conduce su preparación intelectual a un plano menos
riguroso, se puede considerar el paladín de la poesía pura. Lo que caracteriza
a su poesía es el sentimiento del amor. Este sentimiento lo plasma
perfectamente en “La voz a ti debida” (1934). El título procede de un verso de
Garcilaso “más con la lengua muerta y fría en la boca pienso mover la voz a ti
debida”.
Este es uno de sus poemas que prefiero:
Para vivir no quiero islas, palacios, torres. ¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres! Quítate ya los trajes, las señas, los retratos; yo no te quiero así, disfrazada de otra, hija siempre de algo. Te quiero pura, libre, irreductible: tú. Sé que cuando te llame entre todas las gentes del mundo, sólo tú serás tú. Y cuando me preguntes quién es el que te llama, el que te quiere suya, enterraré los nombres, los rótulos, la historia. Iré rompiendo todo lo que encima me echaron desde antes de nacer. Y vuelto ya al anónimo eterno del desnudo, de la piedra, del mundo, te diré: “Yo te quiero, soy yo”.
Hay aquí una frase significativa que define gran parte de su
poesía amorosa ¡Que alegría más alta, vivir en los pronombres! Y es que Salinas
nos cuenta del amor sin dar nombres al amante y a la amada; somos tú, yo, y si
esos pronombres los amplificamos seremos nosotros, nosotras; hay una
vida ciertamente en los pronombres.
Es esta una muestra del subjetivismo mal
atribuido que antes defendía. El poeta, tal vez, tiene miedo de individualizar el
amor, de abstractizarlo (¿De dónde saqué esta palabra?¿Cómo no la corrigió mi profesor?), pero yo pienso que no es
miedo, es un deseo de cantar al amor y no a un amor.
"¡Ay, cómo quisiera ser
vidrio, o estofa o madera
que conserva su color
aquí, su perfume aquí,
y nació a tres mil kilómetros!
Ser
la materia que te gusta,
que tocas todos los días
y que ves ya sin mirar
a tu alrededor, las cosas
-collar, frasco, seda antigua-
que cuando tú echas de menos
preguntas: "¡Ay!, ¿dónde está?"
La amada no existe, el poeta la conoce sin duda, pero de
quien está enamorado es de la que él ha inventado; la criatura perfecta que hay
detrás de la mujer que tiene ante sí.
Como en la poesía neoplatónica Salinas
crea en su mente un ideal y expresa el ansia dolorosa por encontrarlo a través
de la amada que está junto a él y para la que es todo entrega."
Muchos años más tarde me reencontré con la poesía de Salinas. De eso escribiré en mi siguiente entrada.
No siempre nos influye sólo lo que nos gusta más. Jorge Guillén era demasiado serio para mi, que ya era un adolescente serio, pero a la vez cuando leí "Cántico" sentí un optimismo silencioso
PERFECCIÓN
Queda curvo el firmamento,
Compacto azul, sobre el día.
Es el redondeamiento
Del esplendor: mediodía.
Todo es cúpula. Reposa,
Central sin querer, la rosa,
A un sol en cénit sujeta.
Y tanto se da el presente
Que al pie caminante siente
La integridad del planeta.
Sí, Jorge Guillén era uno de los integrantes castellanos de la "Generación del 27", había nacido en Valladolid y representa la serenidad y la nostalgia. Esto lo digo hoy a mis 64 años pero quiero volver al texto del joven que aún no cumplía los 17
"Las diferencias
Vamos a tratar ahora de exponer levemente la diferencia de
cada uno de ellos (los poetas) en cuanto a lo que representan en la poesía. Para ello voy a referirme a los seis poetas: Guillén, Salinas,
Gerardo Diego, Alberti,Aleixandre y
Lorca, pertenecientes los tres primeros al grupo castellano y los tres últimos
al grupo andaluz que consiguen su plena consagración antes de la Guerra Civil, ya que
Dámaso Alonso lo consigue después con sus “Hijos de la Ira”.
La primera diferencia se puede establecer entre los dos grupos,
el grupo castellano es más intelectualista, el andaluz posee la gracia y la
intuición lírica.
"Jorge Guillén
Representa el predominio de lo intelectual, la misma
tendencia que representa Paul Valery. Escribe una poesía que ofrezca una
dificultad intelectual para que se haga un esfuerzo para comprenderla. Su libro
crucial es “Cántico”. Vamos a analizarlo a través de sus propios versos.
(El alma vuelve al cuerpo,
Se dirige a los ojos
Y choca.) —¡Luz! Me invade
Todo mi ser. ¡Asombro!
Intacto aún, enorme,
Rodea el tiempo. Ruidos
Irrumpen. ¡Cómo saltan
Sobre los amarillos
Todavía no agudos
De un sol hecho ternura
De rayo alboreado
Para estancia difusa,
Mientras van presentándose
Todas las consistencias
Que al disponerse en cosas
Me limitan, me centran!
La idea central es la alegría, el cántico de la hermosa
realidad del mundo existente. Gira todo armónicamente y el poeta se siente
centro de todo, núcleo de la naturaleza.
¡Beato sillón! La casa
corrobora su presencia
con la vaga intermitencia
de su invocación en masa
a la memoria. No pasa
nada. Los ojos no ven,
saben. El mundo está bien
hecho. El instante lo exalta
a marea, de tan alta,
de tan alta, sin vaivén.
Aquí, ante una conciencia de eternidad y universalidad salta
de júbilo, ya que ha descubierto que cualquier objeto – un modesto sillón por
ejemplo- es una clave para comprender la unidad del mundo y la hermosura y la
perfección de lo creado."
Esto escribí entonces, creo que aunque Guillén estaba exiliado y daba clases en distintas partes del mundo, ese optimismo me parecía inadecuado cuando España aún conservaba el dolor en las esquinas de su larga postguerra. Hoy no lo veo así: el optimismo es un don que tiene cabida en todos los momentos de la vida.
En 1.977 le otorgaron el Premio Cervantes creado el año anterior, ya en el reinado de Juan Carlos I (muerto Franco) siendo los primeros en recibirlo, en 1.976, ex aequo su compañero de generación Gerardo Diego y Jorge Luis Borges.
Mas tarde aún y después de morir su rostro fue estampilla de correos, quizás franqueando sobres que contenían cartas de esperanza.
En 1963 en la tercera parte de su obra "Clamor" incluyó este soneto de perfectos endecasílabos y rima consonante que parte de una cita de Quevedo
ARS VIVIENDI
Presentes sucesiones de difuntos
Quevedo
Pasa el tiempo y suspiro porque paso,
aunque yo quede en mí, que sabe y cuenta,
y no con el reloj, su marcha lenta
—nunca es la mía— bajo el cielo raso.
Calculo, sé, suspiro —no soy caso
de excepción— y a esta altura, los setenta,
mi afán del día no se desalienta,
a pesar de ser frágil lo que amaso.
Ay, Dios mío, me sé mortal de veras.
Pero mortalidad no es el instante
que al fin me privará de mi corriente.
Estas horas no son las postrimeras,
y mientras haya vida por delante,
serás mis sucesiones de viviente.
Ay, Dios mío, me sé mortal de veras. A veces ha de pasar mucho tiempo para que nos demos cuenta. Jorge Guillén murio en Málaga en 1.984 a los 91 años.
Hay un buen motivo para volver a interrumpir el relato cronológico de mi acercamiento a la poesía. Otra vez la interrupción como constante de la vida y el arte.Hoy el antipoeta chileno Nicanor Parra cumple cien años. Nicanor un ícono que descubrí muchos años después de casi todo, mucho después que a Neruda, Huidobro, Gabriela Mistral, mucho después que a Violeta.
Hoy Chile es un país en homenaje y el poema elegido es:
EL
HOMBRE IMAGINARIO
El hombre
imaginario vive en una mansión
imaginaria rodeada de árboles
imaginarios a la orilla de un río
imaginario
De los muros que son
imaginarios penden antiguos cuadros
imaginarios irreparables grietas
imaginarias que representan hechos
imaginarios ocurridos en mundos
imaginarios en lugares y tiempos
imaginarios
Todas las tardes tardes
imaginarias sube las escaleras
imaginarias y se asoma al balcón
imaginario a mirar el paisaje
imaginario que consiste en un
valle imaginario circundado de cerros
imaginarios
Sombras imaginarias vienen por el camino
imaginario entonando canciones
imaginarias a la muerte del sol
imaginario
Y en las noches de
luna imaginaria sueña con la mujer
imaginaria que le brindó su amor
imaginario vuelve a sentir ese
mismo dolor ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre
imaginario
Brindo por este hombre distinto que a mi hija Arantza le recuerda en sus maneras a su abuelo (mi padre) con uno de sus primeros poemas que me capturaron: sus "Coplas del vino". Después de su lectura quedé contagiado de la necesidad de beber el buen Rioja en azucenas o copihues: "El vino puede tomarse/ En lata, cristal o greda/ Pero es mejor en copihue/ En fucsia o en azucena"
COPLAS DEL VINO
Nervioso, pero sin duelo
A toda la concurrencia
Por la mala voz suplico
Perdón y condescendencia.
Con mi cara de ataúd
Y mis mariposas viejas
Yo también me hago presente
En esta solemne fiesta.
¿Hay algo, pregunto yo
Más noble que una botella
De vino bien conversado
Entre dos almas gemelas?
El vino tiene un poder
Que admira y que desconcierta
Transmuta la nieve en fuego
Y al fuego lo vuelve piedra.
El vino es todo, es el mar
Las botas de veinte leguas
La alfombra mágica, el sol
El loro de siete lenguas.
Algunos toman por sed
Otros por olvidar deudas
Y yo por ver lagartijas
Y sapos en las estrellas.
El hombre que no se bebe
Su copa sanguinolenta
No puede ser, creo yo
Cristiano de buena cepa.
El vino puede tomarse
En lata, cristal o greda
Pero es mejor en copihue
En fucsia o en azucena.
El pobre toma su trago
Para compensar las deudas
Que no se pueden pagar
Con lágrimas ni con huelgas.
Si me dieran a elegir
Entre diamantes y perlas
Yo elegiría un racimo
De uvas blancas y negras.
El ciego con una copa
Ve chispas y ve centellas
Y el cojo de nacimiento
Se pone a bailar la cueca.
El vino cuando se bebe
Con inspiración sincera
Sólo puede compararse
Al beso de una doncella.
Por todo lo cual levanto
Mi copa al sol de la noche
Y bebo el vino sagrado
Que hermana los corazones.
Feliz cumpleaños DonNicanor y gracias por estar vivo con ese desparpajo y la mirada perdida que vuelve de una pizarra de escuela, la pizarra en la que escribimos nuestra vida.
Y sigo transcribiendo el manuscrito escrito en mi adolescencia sobre la generación que me cautivó entonces. Continuo con el capítulo que llamé "Rasgos Generales" desde su punto G.
"G) Gongorismo. El culto a Góngora lo introduce Ruben Darío y él lo aprende del simbolismo francés de Verlaine. En los poetas del 27 este culto culmina en verdadero amor. Alberti y Lorca recitan de menoria "Las Soledades" y "El Polifemo".
Con motivo del centenario de Góngora los veintisietistas organizan un acto al cual me referiré más adelante.
H) Tal vez lo que más una a la Generación es su conjunta evolución. La poesía del 27 va cambiando, pasa por diferentes etapas y los poetas las van superando insertos, como estuvieron, en esa caraterística estructura de grupo. Voy a distinguir tres etapas principales en su evolución: La Poesía pura, el Neopopularismo intelectualista y el Surrealismo:
1.El ambiente en que nace la Generación es un ambiente intelectualizante. Ortega acertó en su título: "la deshumanización del Arte". Se intenta buscar una poesía pura de mero esteticismo formal. Lainfluencia en este periodo es de Paul Valery. Se desprecia el sentido novelesco por lo que tiene de humano. Así Dámaso Alonso después de una crítica en la que se censuraba la falta de interés novelesco de "Las Soledades" de Machado escribía que precisamente ese era el interés que no debían tener y derivaba la perduración del genio gongorino en no haber incrustrado en sus poesías ese interés novelesco, que ellos califican como alimento de las actividades espirituales de orden práctico.
2. Hacia 1927, formada ya completamente la Generación, los poetaa empiezan a sentir hastío por un esteticismo que no les conduce a nada. Surge el deseo en ellos de hablar y mandar su mensaje al alma del público. Es esta la etapa del Neopopularismo intelectualista, el modo de expresión busca las formas tradicionales y su formación literaria les lleva a las canciones del siglo XV. No supone, sin embargo, un descenso al folklore sino que se trata de una visión intelectual del mismo. Supone pues una etapa de transición, atrás queda la poesía pura que partió de Mallarmé, delante, como atrayente imán esta el superrealismo recien nacido en Francia.
Llegamos al momento en que bajo el adjetivo novelesco aparece una danza de otros adjetivos mucho más acertados para lo que quieren plantear: "vital", "cordial", "humano". En ese instante que la musa de Paul Valery aburre, Dámaso renuncia a aquellas sus palabras y todos juntos dan paso a un canto pronunciado y febril del corazón del hombre y el poeta expresa con su dolor y su esperanza el anhelo y la angustia del eterno corazón humano. Es aquí donde mas se ensambla la poesía del grupo con la del maestro Juan Ramón Jiménez. Juan Ramón ha buscado siempre la belleza y la ha buscado en la desnudez, la ha buscado entre las fibras de su interior de poeta y hombre desarropándolas de lo inservible.
Antes de proseguir quiero defender este momento en que se da paso a la verdadera poesía que ha de consagrarlos, de la acusación de subjetividad. Esta acusación es clara mas tarde en Pablo Neruda, también es patente en muchos de nosotros los jóvenes que somos muy dados a decir que el poeta en su poesía no dice nada a los otros,sino que se habla a sí mismo.
Pablo Neruda escribe: "Yo adoro toda la poesía escrita, todo el rocío, luna, diamante, gota de plata sumergida, que fue mi antiguo hermano, agregando a la rosa, pero me sonrío, siempre dicen yo, a cada paso les sucede algo y es siempre yo. Por las calles solo ellos andan o la dulce que aman, nadie más, no pasan pescadores, ni libreros, no pasan albañiles, nadie se cae de un andamio, nadie sufre, nadie ama".
No, no es cierto, ya lo he dicho antes, es un canto al corazón del hombre a través del corazón del poeta y al llorar él su soledad, al manifestar su alegría en el momento en que se siente centro del universo o su deseo apasionado hacia la amadadescribe nuestra soledad, nuestra alegría, nuestro apasionado deseo hacia la amada.
Vemos pues que la Generación ha nacido en un ambiente intelectualizante, se la ha llamado cerebral y poco humana, pero lo que es cierto es que esta llamada poesía cerebral a la que se quería cerrar el paso se fue metiendo por las rendijas de todas las estructuras literarias de esa España y llega hasta nosotros, los jóvenes de hoy.
La avanzadilla en la penetración en el público la constituyen, sin duda, los metros populares: la visión de Andalucía de Alberti y Lorca
"La niña de bello rostro
está cogiendo aceitunas.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura"
Gerardo Diego podía atraer a los lectores por la faceta de su arte que no producía escándalo: "El ciprés de Silos". Salinas por su deliberada incongruencia que llegaba a un punto en el que podía hacer gracia, pero hay otros como Jorge Guillén que se pueden considerar impenetrables.
3. El surrealismo francés iniciado por André Breton nace con fuerza. En 1929 parece "Pasión de la tierra" de Vicente Aleixandre, es el comienzo de otra etapa, aunque él aún ignore todo sobre el surrealismo, pero con este libro y "Sobre los ángeles" de Rafael Alberti comienza una era de grito. Siguen "Espadas como labios" y "La destrucción o el amor" de Aleixandre y se une "Residencia en la tierra" del chileno Pablo Neruda.
Es un momento de alucinación en el que se confunde lo real y lo soñado, lo que sucede y lo que queremos que suceda. Es una poesía trascendente, humana y apasionada y los llamados cerebrales pasan de su inicial mesura al desbordado apasionamiento. Después de la guerra española este movimiento se intensifica.
El pudor infantil con que se inicia la Generación, esa limitación voluntaria a temas que nos parecen fuera de la poesía se rompe y la pasión, entrevista ya entonces debajo de los candorosos ojos de la adolescencia, nos lleva a una poesía frenética.
Se da el caso irónico por cierto que en este punto en el que la poesía descubre al aire sus pechos túrgidos y todo se llena de desmayo, la mayoría del pueblo llano, acostumbrado al soniquete de la rima la acusa de prosaica.
Hemos visto, en fin, los rasgos generales de la evolución de estos poetas y los he expuesto como un lazo más de unificación porque todos los poetas de la Generación se integran en cada una de las etapas a la vez.
Con todo lo dicho hasta ahora junto con la aportación crítica de la mayor parte de ellos y la creación de revistas generacionales como "Carmen" (en Madrid) con su suplemento "Lola", "Litoral" en Málaga, "Papeles de Aleluyas" en Huelva, "Mediodía" en Sevilla, "Verso y prosa" en Murcia, "Manantial" en Valladolid, "Gallo" en Granada y "La Gaceta Literaria" en Madrid se contribuye a crear el espíritu de lo que podemos considerar las coincidencias. Paso a hablar a continuación de lo que los diferencia."
Pero no será en este capítulo que resulta ya demasiado largo
Y doy un salto, interrumpo a mis poetas del 27 y el manuscrito del Juan adolescente, simplemente porque en la revista Paula encuentro estos versos de Fernando Pessoa
"DE TODO, QUEDARON TRES COSAS"
la certeza de que estaba siempre comenzando, la certeza de que había que seguir y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar.
Hacer de la interrupción un camino nuevo, hacer de la caida, un paso de danza, del miedo, una escalera, del sueño, un puente,
de la búsqueda,...un encuentro
Interrumpo simplemente por estos versos que me llevan a otra edad. Descubri a Pessoa justo el día que cumpli 34 años y me regalaron el "Libro del Desasosiego", donde hoy encuentro subrayado: "Un barco parece ser un objeto cuyo fin es navegar; pero su fin no es navegar, sino llegar a un puerto"
Algo más tarde descubrí al poeta
Y con él la soledad que habla consigo misma
Oda (*)
Para ser grande, sé entero: nada Tuyo exageres o excluyas. Sé todo
en cada cosa. Pon cuanto eres En lo mínimo que hagas, Por eso la
luna brilla toda En cada lago, porque alta vive.
(*) De heterónimo
Ricardo Reis
y de paso Juan Soriano descubrió que él mismo era un heterónimo y aunque pensó ponerlo en su tarjeta de visita no lo hizo.
Continuo esta entrada sobre los poetas de la "Generacion del 27", estaba abordando los rasgos generales que les convierten en generación, al menos en un momento de su historia. Prosigo copiando el texto de 1.966.
"E) Hasta ahora hemos ido estudiando movimiento tras movimiento en la Literatura, generación tras generación observando que cada uno/a supone una ruptura con el/la anterior. Los poetas del 27 no rompen la madeja de las generaciones anteriores, que en el caso de la del 98 sigue dando sus frutos. No nace tampoco como reacción a la catástrofe nacional.
No hay, por lo tanto, un quiebre desde la poesía modernista a la poesía actual. Si miramos hacia atrás todo es una continuidad, una homogénea continuidad que se va ensanchando progresivamente. Podemos sí citar el conato de rompimiento de esta histológica procesionaria, que supone el ultraismo.
El ultraismo es un movimiento que tiene matices e influencias desde el creacionismo al dadaismo, pero se desvanece después de unas tumultuosas veladas salvándode solamente Gerardo, "Nuestro Gerardo", dice Jorge Guillén.
F) Apoliticismo. Tampoco existe un vínculo político. Ninguno quiere saber las ideas políticas de los otros y descaradamente las ignoran. Fijémonos en Alberti. El gaditano y marinero Rafael es un muchacho inconsciente que degusta la vida intensamente profesando el más amplio anarquismo literario. No podemos imaginarlo entonces como pieza de una organización política, menos si exige disciplina.
Tampoco Federico lo fue. En julio de 1936 (fecha del llamado Alzamiento Nacional) lee a sus amigos "La casa de Bernarda Alba" se despide con unas palabras gradiclocuentes "Yo no voy a hacer nada...yo nunca seré político. Yo soy revolucionario porque no hay verdadero poeta que no sea revolucionario"
Con estas palabras se eleva a su dimensión poeta, se aproxima a su cielo y en un instante inexacto se situa junto a Dios y se pone junto a El a crear. Éste haciendo cosas de la nada, aquel con los dedos llenos de palabras y de estrofas.
Lástima que este espíritu apolítico con que surge la generación no quedase truncado en los preámbulosde la Guerra Civil española."
Truncada no por la política (finalmente estuvieron en el mismo bando) sino por la muerte de Federico quedó la amistad con Rafael Alberti, que años más tarde le recitó de esta manera: