miércoles, 30 de julio de 2014

La generación del 27 (3): Rasgos Generales


Vuelvo al Manuscrito de abril de 1.967 aún en mis 16 años al capítulo Rasgos Generales


"Nos encontramos ante una generación poeta. Una generación que exprime su mirada poética sobre España de una forma incomparable en nuestra historia y antes de proseguir nos encontramos con una pregunta ¿Grupo o generación?

Hace más de unp siglo que los criticos literarios juegan con estos dos conceptos cuando analizan los movimientos literarios sin consecuir en nada cierto, Vamos entonces a intentar meternos entre ellos, nuestros poetas y ver todo lo que les une y les separa. Pedro Salinas, Gerardo Diego, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca y Rafael Alberti constituye el núcleo central de esta Generación. Después se le agregan Altolaguirre, Cernuda y Miguel Hernández. Son estos los nombres que a pesar de su importancia, muchos conocen poco y sin embargo se escurren entre los labios para hacerse meteoros ante la luz solar de la poesía.

A) Existe entre ellos como primer factor la coetaneidad. Las fechas de nacimiento oscilan entre 1.892 (Salinas) y 1.903 (Alberti)

B) pero fundamentalmente tienen una profunda conexión, un sentido de grupo con conciencia de saberse núcleo, inmenso núcleo de la poesia española del momento en que vivian. Juntos inician una serie de vivencias que los hermanan como a saltarines amorcillos de Rubens. Se sienten poseedores del juego crucial entre las luces artificiales y la diáfana luz de los campos. Este sentido de grupo se acentúa y clarifica en momentos como la muerte del primero de ellos: Federico.

Dámaso Alonso lo llora así, recordando aquel viaje en barca que hicieron por el Guadalquivir cuando en diciembre de 1.927 son invitados al Ateneo por Sánchez Mejías

"¡Quien nos había de decir, Federico, mi príncipe muerto que para ti la cuerda se había de romper brutalmente, de pronto, antes que para los demás y que la marea turbia te había de arratrar, víctima inocente!"

¡Quien nos había de decir, Federico, mi príncipe muerto!. Es este un profundo grito, estremecedor grito, semejante a aquel de Espronceda en sus cantos a Teresa, que surge del fondo, no sólo de ellos, sus poéticos hermanos, también de todos nosotros, los jóvenes de hoy que miramos con acentuada nostalgia (no encuentro otra palabra) el volumen de palabras, y anémonas que se entierra con Federíco. Con nuestro Federico Garcia Lorca.

C) La formación de todos ellos es universitaria (exceptuamos a Miguel Hernández que se une despues desde su humildad de pastor de cabras). Esto supone un nudo más para aunar su posición en la Literatura española hasta ese momento.

D) Gozan del magisterio directo de Juan ramón Jiménez"

Y el escrito sigue acumulando rasgos que vendrán en la siguiente entrada de este blog.ahora quiero detenerme en Dámaso Alonso y su principe muerto.Una frase que aparece en su discurso "Una generación poética". Antes una breve referencia a su biografía



"Era muy de noche. El Guadalquivir, crecido, inmenso toro oscuro, empujaba la barca; la quería para sí y para el mar. La maroma, de orilla a orilla, que nos guiaba describía ya una catenaria tan ventruda que parecía irse a romper. Aún traíamos las risas de tierra, pero se nos fueron rebajando, como con frío, y hacia la mitad de la corriente sonaban a falso, a triste. Único entre todos, Federico no disimulaba su miedo. Tanto y con tanta ponderación lamentaba haberse embarcado, que primero creí que se trataba de una broma más, entre sus bromas. No: era auténtico terror; le salía de la carne al contacto de aquella fuerza negra, mugidora, fría.
Imagen de la vida: un grupo de poetas, casi el núcleo central de una generación, atravesaba el río. La embarcación era un símbolo: representaba los vínculos y contactos personales que ligan a los miembros de un grupo en conjunta florescencia: la amistad, el compañerismo, los compartidos sentimientos, los mutuos influjos... La cuerda guiadora era el designio de Dios, la proyección teleológica que lleva hacia una meta la actividad de una hornada de hombres, contando con la fuerza de la riada (que Él mismo también impulsa), pero a través de la riada... ¡Quién nos había de decir, Federico, mi príncipe muerto, que para ti la cuerda se había de romper, brutalmente, de pronto, antes que para los demás, y que la marea turbia te había de arrastrar, víctima inocente! Tú tenías como ninguno la risa alegre, la gracia genuina que a todos impregna y hace desarrugar el ceño más plegado; la sal de España se había concentrado en ti, apurada y avivada a lo largo de lentísimas eras; pero de vez en cuando te salían esos aullidos animales, terror oscuro que venía ¿de dónde?, ramalazos de un difuso presentimiento. Patente está por todas partes en las imágenes oníricas de tu obra; pero sólo a veces atravesaba como un relámpago las risas de tu amistad, las facecias de tu genial juglaría. ¡Aquel pavor tuyo de la barca...!"

Para finalizar traigo un poema de Dámaso que como adolescente madrileño me hizo sentir que debía sospechar del mundo que iniciaba.

 

jueves, 1 de mayo de 2014

La Generación del 27 (2): Sus influencias

Sigo con el manuscrito de abril de 1.967

2. Las influencias

"Bécquer es elpunto de arranque de toda la poesía contemporánea española. El fenómeno Rubén, a principios del siglo XX no se puede pasar por alto. Rubén Darío supone la revitalización de una poesía que sestea. El consigue despertar toda la sabia que habia quedado adormecida en las páginas de la lírica española, truncada en el Neoclasiciosmo.

El Modernismo lleno de sonoridad y colorido produce una poesía dirigida a las minorías.

La "Generación del 27"lógicamente  no se libra de este influjo inicial, sin embargo, en su momento cumbre busca todo lo contrario: es un canto, un grito que el poeta quiere lanzar a sus hermanos.

Por eso el influjo de Rubén Darío no es realmente notable,está tamizado por Juan Ramón Jiménez y los Hermanos Machado, quienes para ser propias integridades poéticas han tenido que alejarse de Rubén, un alejamiento que no es más que avanzar al encuentro con Gustavo Adolfo Bécquer.

Cualquier poeta actual (1967) se encuentra mucho más cerca de Bécquer que de Rubén, por tanto en él comienza nuestro camino recto hacia entender a este grupo del 27.

La influencia tiene su segunda fuente en los Machado. Os extrañará, tal vez, que integre a Manuel, casi siempre considerado como secundario. Antonio Machado es denso, sombrío, con la inacabable mirada que surge de su verso y ahonda en nuestro espíritu como un garfio de plata. Manuel es, sin embargo, gracioso, gorgojeante. Su verso revolotea juvenilmente como una mariposa que se fuera a posar en la naricilla de un niño. En su ritmo se encuentra, al menos para mí el antecedente de la gracia de Alberti o Lorca.

Por último Juan Ramón Jiménez es la estación grandiosa que va a influir notablemente en esta generación. Es el maestro.

 He encontrado unos versos de Lorca donde se palpa fácilmente la misma música, el soniquete de "Diario de Poeta y Mar" de Juan Ramón.

Escribe Lorca:

Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde, que te quiero verde.
Verde viento, verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.

Juan Ramón escribe

Ojos gris, mechón de oro,
rostro florido y moreno.
La mujer canta en la puerta,
vida de los marineros,
El hombre siempre en la mar
y el corazón en el viento.

Fijémosnos en los últimos versos: "El barco sobre la mar y el caballo en la montaña", "El hombre siempre en el mar y el corazón en el viento", veremos claramente el undísono que fluye de los dos y el paralelo de su construcción."

Eso escribia el joven estudiante Juan Vera. El de ahora, ya no joven, pero sí estudiante, traigo otra versión del Romance Sonámbulo de García Lorca, el "verde, que te quiero verde" para despedir esta entrada. Un bello dúo entre Ana Belén y Manzanita.




viernes, 25 de abril de 2014

La generación del 27: El contexto histórico

Abril de 1.967, hace ya 47 años presenté mi trabajo de fin de curso de Literatura en el Curso Preuniversitario del Instituto Ramiro de Maeztu sobre "la Generación del 27", el grupo de poetas, artistas y amigos que coincidieron en la Residencia de Estudiantes, justo en el mismo espacio en el que nosotros estudiábamos.

Lo leí ante toda la clase. Mis compañeros escucharon en silencio: En los momentos en que  hice referencias políticas, el ambiente se puso tenso. Algunos de los más  amigos miraron al profesor, el Sr. Oliver. Al final él fue quien inició el primer aplauso y tuve la experiencia de recibir una ovación y de saber que muchas más veces hablaría en público en defensa de mis ideas y de aquello en lo que creo. Obtuve la Matrícula de Honor y la máxima calificación del curso

Hace un par de meses, en mi cambio de casa, volvieron a mis manos las 14 cuartillas manuscritas a doble cara, en tinta azul mi texto y en roja los poemas o frases de los autores citados.

Decido poner el trabajo en este blog de poesía, llevado por esa añoranza de los años transcurridos y para revisitar la generación de la que tanto he hablado ya aquí, que cambiaron la historia de la poesía española. 


1. El contexto histórico

Año 1.927, El grupo poético que conocemos como "Generación del 27" se forma en la dictadura del general Primo de Rivera. Desde el siglo XIX España viene bamboleándose inciertamente, trazando un camino inseguro que deja una huella profunda y marcada en la "Generación del 98" como escritores de un fin de ciclo.

En 1902 Alfonso XIII accede al trono español. En 1914 estalla la primera guerra mundial. Europa se llena de un sentimiento amargo y dolorido. De 1.917 a 1.923 España vive un movimiento revolucionario que se da en todas las naciones europeas. Los más suspicaces ven próxima la guerra civil. El sistema político basado en la Constitución de Cánovas del Castillo se derrumba y se afirma, en cambio, la potencia del movimiento obrero que tiene como ejemplo a la revolución bolchevique, junto con un descontento general del ejército.

De 1923 a 1930 el ejército toma el poder al mando del General Primo de Rivera, se busca el entendimiento con la clase obrera, es un momento aislado de cierta esperanza. En 1.931 finaliza la monarquía y se constituye la Segunda República, una tormentosa Segunda República que desemboca en la Guerra Civil de 1936. Todo esto es de gran trascendencia para nuestro país, sin embargo a la "Generación del 27" solo le va a afectar el tercer periodo, en el que la política se meterá entre ellos para romper la unidad inicial y se les teñirá de sangre.

A pesar del impacto de la Guerra Mundial y de ese espíritu de poderosa Madre completamente decadente, que aún palpita en en la "Generación del 98",que sigue en época fecunda, nuestro grupo de poetas nace apolítico, resolutivamente apolítico, despreocupado, podríamos decir, son un grupo de muchachos que sólo tienen una preocupación: la estética. Una estética apartada del momento dramático nacional. Luego no fue así. En el traanscurso de esta conferencia veremos como luego este sentido cambia y Poesía y Política se cruzan en muchos de ellos."



Sigo en una siguiente entrada y aquí dejo espacio a la voz de Rafael Alberti recitando a García Lorca


en donde el desgarro ya está presente. A Rafael Alberti recitándose a sí mismo cuando la poesía es una arenga, un fusil, cuando ya han tomado partido en la España común y dividida


sábado, 29 de marzo de 2014

Miguel Hernández encarcelado

Y en esta tercera entrada con la que termino mi paseo por la influencia de Miguel Hernández en mi visión poética del mundo, aludiré al otro nexo de contacto con el poeta alicantino: su época de preso político.

Al leerlo en mi adolescencia imaginé a mi padre preso en los mismo años, incluso desde antes, por los mismos motivos y bajo la misma dictadura.

Imaginé cómo debió ser para él enviudar de su primera mujer estando preso, el tiempo de no saber nada de los tres hijos que tenía. Me ayudó para ello la lectura de las "Nanas de la cebolla" que Hernández escribio en la misma cárcel de Porlier en la que ambos estuvieron, en la calle Torrijos de Madrid, ahora llamada Conde de Peñalver.

Joan Manuel Serrat lo contó en 1990, hace ya 24 años, en su famoso concierto de regreso a Chile restaurada la democracia.


El poema original es del "Cancionero y romancero de ausencias" y es el que sigue

    [NANAS DE LA CEBOLLA]

    La cebolla es escarcha
    cerrada y pobre:
    escarcha de tus días
    y de mis noches.
    Hambre y cebolla:
    hielo negro y escarcha
    grande y redonda.

    En la cuna del hambre
    mi niño estaba.
    Con sangre de cebolla
    se amamantaba.
    Pero tu sangre,
    escarchaba de azúcar,
    cebolla y sangre.


    Una mujer morena,
    resuelta en luna,
    derrama hilo a hilo
    sobre la cuna.
    Ríeta, niño,
    que te tragas la luna
    cuando es preciso.

    Alondra de mi casa,
    ríete mucho.
    Es tu risa en los ojos
    la luz del mundo.
    Ríete tanto
    que en el alma, al oírte,
    bata el espacio.

    Tu risa me hace libre,
    me pone alas.
    Soledades me quita,
    cárcel me arranca.
    Boca que vuela,
    corazón que en tus labios
    relampaguea.

    Es tu risa la espada
    más victoriosa.
    Vencedor de las flores
    y las alondras.
    Rival del sol,
    porvenir de mis huesos
    y de mi amor.

    La carne aleteante,
    súbito el párpado,
    y el niño como nunca
    coloreado.
    ¡Cuánto jilguero
    se remonta, aletea,
    desde tu cuerpo!

    Desperté de ser niño.
    Nunca despiertes.
    Triste llevo la boca.
    Ríete siempre.
    Siempre en la cuna,
    defendiendo la risa
    pluma por pluma.

    Ser de vuelo tan alto,
    tan extendido,
    que tu carne parece
    cielo cernido.
    ¡Si yo pudiera
    remontarme al origen
    de tu carrera!

    Al octavo mes ríes
    con cinco azahares.
    Con cinco diminutas
    ferocidades.
    Con cinco dientes
    como cinco jazmines
    adolescentes.

    Frontera de los besos
    serán mañana,
    cuando en la dentadura
    sientas un arma.
    Sientas un fuego
    correr dientes abajo
    buscando el centro.

    Vuela niño en la doble
    luna del pecho.
    Él, triste de cebolla.
    Tú, satisfecho.
    No te derrumbes.
    No sepas lo que pasa
    ni lo que ocurre.



    Es, sin duda, un poema terrible, sobre él escribí en 1.967 un resumen precipitado, imaginando que tendría algún día un hijo entre mis brazos: "no te derrumbes, no te despiertes, riete siempre, defiende la risa día tras día, noche tras noche, diente tras diente. Llegarán los besos, llegará el fuego a tu pecho, niño mío y en tu vida y tu risa yo seré libre."


    Finalmente encontré esta versión de las nanas cantada por el gran cantaor flamenco Enrique Morente


domingo, 9 de marzo de 2014

Miguel Hernández, el combativo

Junto al poeta lírico, creció un hombre comprometido con su tiempo y con los más desposeidos, que intervino en su mundo desde la fuerza de sus versos. Tanto, que al morir, un poeta ya notable como Pablo Neruda escribió:

"Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!"

En esta línea de compromiso combativo está el segundo poema que me conmovió de él: "Andaluces de Jaén"

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.  

El poema fue musicado por Paco Ibáñez en una versión inolvidable que ha estado presente en casi todas las etapas de mi vida desde 1968. Aquí dejo la versión de su segundo disco Long Play publicado en 1.967. Aún lo guardo en mi discoteca y lo escucho en tocadiscos:



 Posteriormente, en la epoca de la transición democrática española,  el conjunto Jarcha hizo una versión que se convirtió en el himno de la provincia de Jaen uniendo sus voces andaluzas a la poesía de un alicantino y la música de un valenciano de origen vasco.


viernes, 21 de febrero de 2014

Miguel Hernández el de Orihuela


Después de Lorca, el representante de la Generación del 27 que más honda huella me dejó fue el alicantino Miguel Hernández, el más jóven de aquel grupo de poetas que tuvieron su momento de esplendor antes de la guerra civil española, aunque algunos autores lo consideraron Generación del 36.

Me unió a él el paisaje: saber que vivió a pocos kilometros de la Jumilla de mis veranos mágicos. Me unió la admiración por alguien que tuvo escaso tiempo de ir a la escuela y pronto se convirtió en pastor de cabras,  Pude imaginarlo llevando esos rebaños similares a los de los campos de Jumilla. Sus biógrafos cuentan que buena parte de sus lecturas las hizo mientras pastoreaba y pastoreando escribió muchos de sus poemas. Poseía el don de la poesía.



Me unió a él saber que se alistó al bando republicano y que al terminar la guerra fue encarcelado por Franco. Murió en la carcel en 1.942, antes de cumplir los 32 años. A pesar de ello dejó algunos de los poemas más hermosos de la lengua castellana del siglo XX. En otros post hablaré más de su vida. Hoy quiero centrarme en el poema que primero me cautivó, la elegía a la muerte de su amigo José Marín Gutierrez, que adoptó el pseudónimo de Ramón Sijé.

ELEGÍA A RAMÓN SIJÉ 

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Con estos cuatro últimos versos despedí hace apenas un año a mi amigo Raúl Herrera, respondiendo al poema de Amado Nervo con el que él, a su vez, se despidió de nosotros.

Su elegía fue conocida años despues en todo el mundo, interpretada bellamente por Joan Manuel Serrat.


viernes, 3 de enero de 2014

Los Alvarez Quintero y Marcelino Vera

Mi padre nunca nos contó cuentos de niños, nos narraba mitos, especialmente a mí me hablaba de los dioses del Olimpo, de sus nombres en griego y en latín. Nos contaba fábulas y alguna vez nos recitó un poema sobre un jardín y una rosa.

Después de mi "bautismo de Andalucía" en Granada debió encontrar en su hijo algún eco, que fuera lorquiano me dio un aura poética dentro de sus cánones y volvió a la carga con su poema del jardín y la rosa. Así supe de Serafín y Joaquín Alvarez Quintero, otros dos andaluces (sevillanos de Utrera) famosos por su teatro, por sus comedias de acento andaluz, costumbristas y tiernas. Finalmente dramaturgos permitidos en la España de Franco porque no eran peligrosos, su teatro era burqués melodramático y refinado.¡Qué le vamos a hacer! Mi padre también estuvo lleno de contradicciones que hoy recuerdo transido de cariño.

Nunca "Era un jardín sonriente..." formó parte de la poesía que me interesó, pero lo escuché muchas veces, eso sí, y el tiempo hace que hoy cuando me lo encuentro o la memoria en su funcionamiento anárquico me lo trae, me lleguen las emociones que no sentí cuando él recitaba.



Era un jardín sonriente...
 
Era un jardín sonriente;
era una tranquila fuente
de cristal;
era, a su borde asomada,
una rosa inmaculada
de un rosal
Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del vergel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.
A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así, plañidero,
receloso de su mal:

-Rosa la más delicada
que por mi amor cultivaba
nunca fue;
rosa la más encendida
la más fragante y pulida
que cuidé;
blanca estrella que del cielo,
curiosa de ver el suelo,
resbaló;
a la que una mariposa
de mancharla temerosa
no llegó
¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien o por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?
¿Tú no sabes que es grosero
el mundo? ¿Qué es traicionero
el amor?
¿Qué no se aprecia en la vida
la pura miel escondida
en la flor?
¿Bajo que cielo caíste?
¿a quién tu tesoro diste
virginal?
¿En que manos te deshojas?
¿Qué aliento quema tus hojas
infernal?
¿Quién te cuida con esmero
como el viejo jardinero
te cuidó?
¿Quién por ti sola suspira?
¿Quién te quiere? ¿Quién te mira
como yo?
¿Quién te miente que te ama
con fe y con ternura igual?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?
¿Por qué te fuiste tan pura
de otra vida a la ventura
o al dolor?
¿Qué faltaba a tu recreo?
¿Qué a tu inocente deseo,
soñador?
En la fuente limpia y clara,
espejo que te copiara
¿no te di?
Los pájaros escondidos,
¿no cantaban en sus nido
para ti?
Cuando era el aire de fuego,
¿no refresqué con mi riego
tu calor?
¿No te dio mi trato amigo
en las heladas abrigo
protector?
Quién para sí te reclama,
¿te hará bien o te hará mal?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?

Así un día y otro día
entre espinas y entre flores,
el jardinero plañía,
imaginando dolores,
desde aquel en que a la fuente
un caballero llegó
y la rosa dulcemente
de su tallo separó... 


Nada menos que Pepe Marchena hizo una versión del poema que aquí recojo