domingo, 3 de diciembre de 2017

Poema inédito de Miguel Hernández

Juan Miguel me hace este regalo al localizar la noticia del poema inédito de Miguel Hernández que, con motivo del cumplimiento de los 75 años de su muerte, los nietos de su hermana Elvira, dieron a conocer.

Una elegía como aquella a Ramón Sitjé que me ha acompañado en cada muerte de personas queridas. Un buen motivo para romper mi silencio en este blog.


A MI AMIGO MANOLO, AGUADOR AHOGADO 
Por Miguel Hernández 
A punto de casarte te has ahogado. 
Y una mujer tortura sus cabellos,
echa de menos un timón de olmo, 
llora un novio de yunques resistentes, 
un corazón de campanario en fiesta, 
derramando jornales por el suelo, que unisteis 
para pagar el azahar y el hijo.
Y otra mujer, tu madre, tan mezquina
que te crió con hierbas y mendrugos,
gime y te insulta porque ha de pagar tu entierro.
Hoy tendrán sed tinajas y gargantas, 
hoy huelgan por ti fuentes y aguadores, 
carros y surtidores, con los brazos caídos. 
Tu cuerpo estaba hecho de herramientas sonoras:
parecías compuesto de disparos, 
tu voz llevaba un trueno de las riendas 
y dos trillos tus pasos, tan potentes 
que quedaban las huellas de tus pies
grabadas en las losas. 
Tú y la chicharra, de la misma especie. 
Cuando hacías equilibrios sobre un cuchillo en pie,
cuando sobre tu carro
de cántaros templando sus guitarrones de agua, 
relampagueando el látigo mordías al borrico, 
cuando te desplegabas sobre tu acordeón, 
caía seducida una hortelana.
Tú y Rosendo, los mozos más fornidos, Manolo.
Tu dilatado tórax ocupaba la calle, 
a tu sien hondamente negra de juventud 
acudían las venas y el amor a manojos, 
parecía que nunca te habías de morir, 
parecías verdad, y eras mentira. 
Viniste al mundo derribando sillas
y levantando arados con los dientes,
tu mano mejoró la del león
y resistió tu espalda la caída de un pino. 
Gremio de relucientes puñaladas,
suavemente las aguas te han matado. 
Cuatro aguadores de anudados brazos
te llevan con los pies para delante. 
Cuenta con mi dolor, cuenta conmigo,
y con mi corazón, y con mi lengua, 
cuenta con un puñado de lágrimas y tierra, 
cosechero que fuiste del estrépito, 
privilegio acabado de la vida.

viernes, 9 de junio de 2017

Soneto a los chicos de Preu, promoción 1.967


Fuimos alumnos del grupo B del Instituto Ramiro de Maeztu; con el tiempo nos fuimos reencontrando. Ahora al celebrarse los 50 años de terminar nuestro Preuniversitario, toda la promoción lo celebró, entre ellos nosotros. 

Nos sorprendemos de la facilidad con la que el vínculo se ha reconstruido. Sin duda tendremos conversaciones en el futuro que expliquen qué características tuvo nuestro afecto, qué circunstancias lo han mantenido incólume. Hoy me arrogo el título que en abril de 1.967  la revista Candil me otorgó ("El poeta de Ramiro") y escribo transido de emociones. 

Soneto

Aquí fuimos  futuro, aquí crecimos.
Se abrieron nuestros ojos a la vida,
no hubo puertas cerradas, no hubo heridas;
cada día fue intenso y nuevo y lo vivimos.

Aquí fuimos tronco y raíz de una aventura,
conocimos la dulce amistad y el desafío,
fuimos madera, barro y levadura,
aprendimos que el río nunca es el mismo río.

Cincuenta años después nos encontramos.
Lo que parecía eterno, fue apenas un minuto,
aunque trae una luz especial, que celebramos,
un mensaje, en la indeleble tinta azul del Instituto:

“No sois ya aquellos jóvenes aprendices de antes,
pero seréis por siempre puros y alegres Estudiantes”.





jueves, 26 de enero de 2017

Encuentro de Poesía


Ya lo hemos hecho otras veces, los amigos del Grupo de Desafío nos hemos reunido fuera de nuestro espacio metodológico para leer poesía. Esta vez aprovechando la estancia de Cande, a la poesía le hemos puesto tapas de la cocina de España y nos reunimos en mi casa.

Fernando Contardo, empieza con Miguel Hernández. Lee la carta que le envió a su mujer desde la cárcel de la calle Torrijos (en la que también estuvo mi padre) en ella le enviaba  el poema  "Las nanas de la cebolla."

Me quedo con esta estrofa que repito desde hace tantos años:

"Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma."

Pablo Garcia del Real ha elegido a Constantino Cavafis y su poema a Ítaca.


"Ten siempre a Itaca en tu mente. 
Llegar allí es tu destino. 
Mas no apresures nunca el viaje. 
Mejor que dure muchos años 
y atracar, viejo ya, en la isla, 
enriquecido de cuanto ganaste en el camino 
sin aguantar a que Itaca te enriquezca. 

Itaca te brindó tan hermoso viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene ya nada que darte."

Fernán Ibáñez nos trajo a dos autores diferentes de dos épocas distintas: Federico García Lorca y Jorge Manrique. Tomo su décima cinco


"Este mundo es el camino
Para el otro qu'es morada
sin pesar;
más cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
e llegamos
al tiempo que fenecemos;
assi que cuando morimos,
descansamos."


Maribel Vidal nos ha traido a la uruguaya Juana Ibarbourou. Me quedo con algunos de los versos de su "Vida-Garfio"

"Amante: no me lleves, si muero al camposanto

A flor de tierra abre mi fosa, junto al riente 
alboroto divino de alguna pajarera
o junto a la encantada charla de alguna fuente


A flor de tierrra, amante. Casi sobre la tierra,

donde el sol me caliente los huesos, y mis ojos,
alargados en tallos, suban a ver de nuevo
la lámpara salvaje de los ocasos rojos."


Gloria Figueroa elige la mirada a Chile: Oscar Hahn, dos hermosos poemas, que no encuentro ahora entre mis libros, pero en estos días en los que Chile arde por sus cuatro puntos cardinales, traigo aquí su hermoso "Ciudad en llamas"

"Entrando en la ciudad por alta mar
la grande bestia vi: su rojo ser
Entré por alta luz, por alto amor
entréme y encontréme padecer
Un sol al rojo blanco en mi interior
crecía y no crecía sin cesar
y el alma con las hordas del calor
templóse y contemplóse crepitar
Ardiendo el más secreto alrededor
mi cuerpo en llamas vivas vi flotar
y en medio del silencio y del dolor
hundióse y confundióse con la sal:
entrando en la ciudad por alto amor
entrando en la ciudad por alta mar"


Lee después Alberto Chacón a Mario Benedetti y dos caras de su lírica moneda, la hundida en la decepción y su himno de alegría combatiente. Dejó aquí los últimos versos de su "Defender la alegría"

                                                                               "defender la alegría como una      certeza 

defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa 

defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
y también de la alegría
."

Leo yo  a dos poetas españoles, la generación del 27, representada por Rafael Alberti en su época más andaluza y lorquiana y al alicantino Carlos Sahagún de la generación del 50 con uno de los poemas que mas me impactaron en mi adolescencia "Cosas inolvidables", escrito en 1.961

"Pero ante todo piensa en esta patria,
en estos hijos que serán un día
nuestros: el niño labrador, el niño
estudiante, los niños ciegos. Dime
qué será de ellos cuando crezcan, cuando
sean altos como yo y desamparados.
Por mí, por nuestro amor de cada día,
nunca olvides, te pido que no olvides.
Los dos nacimos con la guerra. Piensa
lo mal que estuvo aquella guerra para
los pobres. Nuestro amor pudo haber sido
bombardeado, pero no lo fue.
Nuestros padres pudieron haber muerto
y no murieron. ¡Alegría! Todo
se olvida. Es el amor. Pero no. Existen
cosas inolvidables: esos ojos
tuyos, aquella guerra triste, el tiempo
en que vendrán los pájaros, los niños.
Sucederá en España, en esta mala
tierra que tanto amé, que tanto quiero
que ames tú hasta llegar a odiarla. Te amo,
quisiera no acordarme de la patria,
dejar a un lado todo aquello. Pero
no podemos insolidariamente
vivir sin más, amarnos, donde un día
murieron tantos justos, tantos pobres
Aun a pesar de nuestro amor, recuerda."
              
Gerard Prins trajo a Lord Byron ante la falta de poetas holandeses y nos leyó "Ella camina en la belleza":

"Una sombra de más, un rayo de menos,
De haber mermado la gracia sin acervo
Que se agita en cada plumaje del cuervo
O ilumina suavemente así su cara
Donde los pensamientos serenamente
dulces expresan eso que le depara
su pura y adorable hermosa morada.

Y en esa mejilla, y sobre esa frente
Tan suave, tan tranquila, pero elocuente,
Las sonrisas que vencen, tintes que brillan,
Y hablan de días en la bondad presente
Una mente en el pasado en paz con todo,
Un corazón cuyo amor es inocente."

Termina Angélica leyendo un poema de Juan Vera. No se me ocurrirá incluirlo ahora. Mi vanidad no llega a tanto.



sábado, 31 de diciembre de 2016

En el comedor del alma



En el comedor del alma


Ya están puestos los puestos de la mesa
y están alegres los corazones y las ganas
Desde la mañana veo la misma escena,
huele al aroma de los guisos de entonces.
Los niños han perdido los gestos de la infancia,
y nosotros ya no somos nosotros 
pero estamos todos, los mismos,
diferentes, pero somos los mismos .

Desde el amanecer me acompaña esa imagen
y los niños que no son niños 
tienen el mismo brillo en los ojos 
y sus palabras suenan a uvas.
En mi corazón hay un tronco de leña
que guarda el mismo fuego, 
la misma sensación de pertenencia.

Estoy en el centro de una esfera de luz,
el aire es el silencio, 
la cadencia es perfecta,
todo encaja en un sólo movimiento, 
las palabras ya no son necesarias.
Se abre una puerta y entra una luz desconocida
es Laura, Laura.

Tú pones un plato más, él trae una copa
ella le deja su cubierto,
yo le acerco una silla, estoy contento,
todos sabemos que es Laura,
sabemos que vamos a cenar, 
que es el comedor del alma

y me despierto. 



lunes, 18 de julio de 2016

66


Hacía más de un año que no entraba a este blog. Encontré una entrada en borrador que acabo de subir y ¿por qué venía? Dentro de unas horas se cumplirán 6 años de mi operación del corazón. Lo viví y lo vivo como una prórroga de mi vida, el comienzo de una etapa intensa y clara. La de aprender y entregar.

Hace dos meses cumplí 66 años, el 6 me ronda y escribí detrás de las notas de una reunión los primeros versos de un poema que titulé 66. Hoy lo subo, por los 6 años de alargue (dirían en Chile) tal vez eso signifique regresar a este lugar de la poesía.


66

Vivimos solos la vida,
Al morirnos, 
el mundo se oscurece.
Cuando escuchamos,
hay alguien que nos habla.
Al abrir el corazón
entra el amor, la sangre  se vacía  
como un vaso sin agua,
cuando callamos al fin,
el universo trina y 
un pájaro se calla.

Vivimos la vida juntos.
Al amanecer 
un niño se asoma a la ventana.
al medio dia
las espigas florecen.
Todo es jardín,
el negro es esperanza

Llega la tarde 
y hablamos con el joven
que no duerme.
Se cruzan los trenes,
el dolor se aplaca.

Cuando anochezca 
te llevaré conmigo.

Te llevaré conmigo, sí
cuando anochezca,
no recordaré que luces,
ni que calles,
las esquinas doblarán
escenas que no fueron.
Mis cuadernos,
cuadriculados de errores,
estrecharán sus páginas.
Pero tendré un farol,
tus ojos en la noche,
la luna pálida
y alguna certeza 
de que viví 
y de que estabas.


Primeros Pasos (2)

En esa época nada sabía de Charles Bukowski pero debía pensar como él:"¿Que puede hacer un poeta sin dolor? Lo necesita tanto como a la máquina de escribir" porque al releerme veo a un adolescente inmerso en la melancolía y en la nostalgia. Así se titula (Nostalgia) el primer poema de la colección que titulé "la voz oculta de las montañas",segunda parte del librillo encuadernado "Primeros pasos" 

Nostalgia

Te recuerdo
entre las rubias espigas
que cubren el  campo.
Te recuerdo
cuando el viento
juega a abrazarlas
entre besos de tierra y de nada.
Te recuerdo en mis brazos
en la humedad del agua.

No te miento,
una tarde que te encuentres sola
y mires al cielo,
el rebaño de incoloras nubes
que me han visto  escribir
estos versos
te contarán mi nostalgia.

La carretera

La conocemos tanto
que parece que anda con nosotros.
La despiertan 
las pequeñas chiquillas
con sus gritos de vida
y sube al monte
la gris monotonía
de las casas del pueblo.

Ayer caminaba por ella
con la desilusión 
de una mor desvanecido
y me pareció
que al pasar por las moreras
me iba a caer
un pedazo de luna 
en la cabeza.

En el asfalto
reconocí mis pisadas de ida,
mezcladas, tal vez, con una lágrima.
Te ví tan lejos
que se apagaron 
todas las estrellas,
que enmudecieron
todos los desiertos

.

martes, 7 de abril de 2015

Primeros Pasos

Y ya que superé el pudor de subir un poema mío, volveré a superarlo y busco al Juan que escribía en la época a la que me he venido acercando en este blog. Así, entre Junio y Agosto de 1.966, recién cumplidos los 16 años, escribí dos colecciones de versos "Alguien recien nacido espera al verano" escrito en Madrid entre Junio y Julio de ese año y "La voz oculta de las montañas" escrito en Jumilla entre Julio y Agosto. Un año después tuve la osadía de pedirle a mi hermana que los mecanografiara (¿Sería así?) y de encuadernarlos en pastas de cartón rojas. El "pequeño misal"  que titulé "Primeros Pasos" me ha acompañado durante el resto de mi vida, aunque leerlos me saque la sonrisa y una cierta ternura avergonzada.

Recojo aquí unos poemas del primer libro.


 

Poema II

Ayer llegó...
Me pilló de sorpresa.

Vino dentro de una carta
certificada y sin señas,
pero era el mismo traje,
los mismos moñetes a los lados,
era el mismo matasellos y la misma
cartulina de un recuerdo.

Sentí que se abría el cajón
de la mesilla
y se levantaba muerta,
olvidada en un sobre de dos años.

No quise revivir el hastío
y pensé en las montañas 
que ya no tienen nieve,
fue un dulce consuelo,
lo pensé.
impresiones locas,
olas sin destino
de un verano.


Poema VII

Un manojo de ríos
sin cauces, sin caudal,
sin valle, sin memoria,
perfilan la estancia,
el infierno oscuro,
la prisión del reproche.

Un manojo de atomos de polvo,
de sombras y luces de colores.
Un manojo de lágrimas y ayes,
de manos y palabras pecadoras.

Y nadie abre la puerta 
y me rescata
y nadie encuentra el cauce,
ni el caudal, ni el valle,
ni nadie recupera la memoria.

Y nadie puede ver la luz del sol
ni encontrar el cuchillo
que corte las palabras.

Lloro 
y el manejo de mis lágrimas
es un manojo ciego
de traiciones 

Poema VIII

Todas las noches
cuando apagan la luz en las casas,
me escondo,
me tapo la cabeza
con las sábanas
y ocurre algo terrible,
veo un espectro 
que grita y se lamenta.

Es el llanto de un niño,
de un niño ingenuo
que decidió ser bueno.

Sé que mañana 
sucederá lo mismo
y pasado y al otro,
y por saberlo
temo despertarme algún día
con su cuerpo
caliente entre mis brazos.

Muerto ya,
lleno de espanto,
con los ojos cubiertos 
de besos sin sonido
y con ese llanto
con ese horrible llanto
con el inconfundible llanto
de un niño,
de un niño ingenuo
que decidió ser bueno

Poema X

Te estuve esperando mucho tiempo,
aún era yo azul y te esperaba,
por eso cuando llegaste
me acerqué a darte un beso.

Luego se me cayó una lágrina.
Fue mucho tiempo,
muchas golondrinas
y cementerios amarillos.

Te estuve esperando mucho tiempo,
tanto
que fue muchísimo
y me quedé sin tiempo.

Poema XVII

Eternidad,
aullido de un mar
envuelto en sombras.

,
Eternidad,
quejido del pájaro
sin nido.

Eternidad,
aquel beso,
dos suspiros,
un nombre de mujer
las amapolas.

Poema XX

Olvidada mujer
llena de encantos,
se me olvidó el sonido
de tus blancas olas,
se me olvidó el color
de tu sangre oscura.

No recuerdo el dolor
de tus labios anchos,
No recuerdo si escuchabas
mis palabras
cuando hablaba
Ni recuerdo si fueron
crepúsculos marinos.

Lo importante,
lo único que dura,
fue todo aquello
que no me dijiste
y el beso de pasión
que nunca nos dimos.
Eso,
no lo olvido.

 ¿Estará este adolescente guardado en algún lugar de mi corazón? ¿Dónde estaban entonces las semillas del optimismo que caminó después conmigo toda la vida? Lo que sí me han traído estas lecturas es una gran curiosidad por los jóvenes de 16 años que hoy miro como niños, casi 50 años más tarde.